Tu eres, sin embargo, un ser con rectitud, creyente de lo justo, sabio infinitamente, con una sonrisa sincera, con miedos y una enorme meta, dulce y caballeroso como en otra época, romántico a detalle, estratega y líder, noble y generoso, sencillo, con valores que sobrepasan lo bueno, unos ojos de miel que brillan tanto como la primer estrella de la noche, mejillas adorables, intelecto incomparable, con unas manos que alejan el temor de mi, con una voz que me estremece el alma... Con toda esa perfección que la mayoría cree que no existe.
Entonces como es que mis pequeños y frágiles dedos encajaban con tus suaves y grandes manos, que al tocarse me hacían creer en algo.
No se quien eres aún, pero a dónde sea que tu vallas yo te seguiré y te prometo mi amor eternamente sin ataduras.
Así que mírame, no soy nada, pero tu estas hecho para mi, y aunque pienses lo contrario, te diré que dejare pasar a mi alma gemela para estar contigo; sólo quiero que sepas que entre esta multitud no habrá persona más valiosa que tu y en esta vida sólo podré tener ojos para ti.

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